Hay veces en las que justo cuando la vida te sonríe, eres feliz, o simplemente te encuentras seguro y bien, de pronto, todo empieza a desmoronarse, todo se vuelve en tu contra y no hay nada que puedas hacer para evitarlo.

Vuelven a herirte, vuelven a quitarte tu bienestar... con suerte podrás curarte, pero hay algunas heridas que son más graves de lo que parecen y necesitan más cuidados. Necesitan que las dejes respirar, incluso que las airees, necesitan cicatrizar...

Pero en la mayoría de ocasiones, esa cicatriz no se te borra, te marca, y cuando algo haga que la recuerdes, te volverá a doler... Pero todo esto te hace aprender, te hace más inmune al dolor, te hace crear defensas, te hace adquirir la entereza que necesitas ante la adversidad, te hace más fuerte... y las heridas y cicatrices ya no duelen tanto.

Pero como dijo el ensayista, novelista y poeta libanés Khalil Gibran, "Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes"...