La lluvia de ranas, fue una de las siete plagas que azotó al antiguo Egipto, pero en Alicante, ha pasado algo parecido.

El pasado jueves en la pedanía alicantina de El Rebolledo, empezaron a llover ranas diminutas del tamaño de una uña.

Los vecinos cuentan a la prensa local, que en la calle, se podía observar como caían al suelo miles de ranas iguales entre sí.

La explicación científica al fenómeno se basa en el hecho de que en ocasiones se forman pequeños tornados de agua, y que, dependiendo de su intensidad, pueden recoger agua de charcas y a los animales que viven en ellas, en este caso, ranas, y dejarlos caer a kilómetros de distancia.

Desde luego que comprendo el asombro de los vecinos... si cuando cae granizo ya algunos se sorprenden, cuando caen ranas...